GINBERIA · IDEAS

Análisis en activos reales Real asset analysis

Análisis práctico sobre oportunidades de inversión: náutica, VTC, coliving, flipping inmobiliario y copropiedad. Escrito desde la experiencia de haberlo hecho.

Practical investment analysis on real assets: marine, VTC, coliving, real estate flipping and co-ownership. Written from direct experience.

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Leisure & Marine

Cómo invertir en barcos de charter: rentabilidad, riesgos y lo que nadie te cuenta

Por Ginberia · Tiempo de lectura: 8 min

Invertir en un barco de charter es una de esas ideas que suena bien en una cena pero que muy poca gente ejecuta bien. Hay un mercado real, una demanda creciente de experiencias náuticas y unos activos que, operados con rigor, pueden generar retornos superiores a los del residencial. También hay un cementerio lleno de proyectos que fracasaron por exceso de optimismo y escasa comprensión operativa.

Lo sabemos porque nosotros mismos hundimos literalmente el primero. Aquí va lo que aprendimos.

El modelo de negocio: qué hace que un barco de charter funcione

Un barco de charter genera ingresos por alquiler de la embarcación —con o sin patrón— durante la temporada activa. En el Mediterráneo español, esta ventana útil va de mayo a octubre, con el grueso de la demanda concentrada en julio y agosto. El modelo tiene sentido cuando maximizas la utilización de esa ventana y minimizas los costes fijos anuales.

Los activos que mejor funcionan tienen tres características: son lo suficientemente grandes para justificar precios por encima de 800-1.200€/día, están en puertos con acceso turístico directo —Altea, Denia, Ibiza, Palma— y tienen un operador con canal de captación propio que no depende exclusivamente de plataformas como Click&Boat o Samboat.

Los números: ¿cuánto se puede ganar realmente?

Un velero o catamarán de 40-50 pies bien posicionado puede generar entre 25.000€ y 60.000€ de ingresos brutos en temporada. Los costes operativos —amarre, mantenimiento, seguro, combustible, patrón— suelen rondar el 35-45% de los ingresos. El resultado neto antes de financiación puede estar entre el 25% y el 40% sobre el precio del activo si se ejecuta bien.

En Meridian Boats en Altea, nuestro proyecto náutico, el rendimiento sobre el equity invertido ha superado el 60% anual en años de buena temporada. El truco no está en el barco: está en el canal, la reputación y la operación.

Los riesgos que nadie menciona

El primero es la obsolescencia. Un barco envejece rápido si no se mantiene, y el mercado de charter castiga mucho el deterioro estético. El segundo es la concentración estacional: si un agosto llueve, tu año financiero se complica seriamente. El tercero es el más subestimado: la dependencia del operador. Si no tienes un canal propio o te fías de una sola plataforma, el margen se evapora en comisiones del 20-30%.

Y luego está el riesgo físico. Los barcos se hunden, se golpean, tienen averías inesperadas. El seguro cubre parte, pero la pérdida operativa durante la reparación no la cubre nadie. Cuando el nuestro se hundió el 31 de agosto de 2022, aprendimos que el plan B es tan importante como el plan A.

¿Tiene sentido invertir hoy?

Sí, con condiciones. El mercado de charter en España sigue creciendo, la demanda de experiencias náuticas premium se ha consolidado post-pandemia y el acceso a financiación para activos náuticos ha mejorado. Pero el margen de error es pequeño. La diferencia entre un proyecto que genera un 40% de rendimiento y uno que genera un 5% no está en el barco que compras: está en cómo lo operas los 183 días que importan.

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Leisure & Marine

How to invest in charter boats: returns, risks and what nobody tells you

By Ginberia · Reading time: 8 min

Investing in a charter boat is one of those ideas that sounds good at a dinner party but very few people execute well. There is a real market, growing demand for nautical experiences and assets that, operated with rigor, can generate returns superior to residential. There is also a graveyard full of projects that failed due to excess optimism and poor operational understanding.

We know this because we literally sank the first one. Here is what we learned.

The business model: what makes a charter boat work

A charter boat generates income from vessel rental —with or without skipper— during the active season. In the Spanish Mediterranean, this useful window runs from May to October, with the bulk of demand concentrated in July and August. The model makes sense when you maximize utilization of that window and minimize annual fixed costs.

The best-performing assets have three characteristics: they are large enough to justify prices above €800-1,200/day, they are in ports with direct tourist access —Altea, Denia, Ibiza, Palma— and they have an operator with their own acquisition channel that does not depend exclusively on platforms like Click&Boat or Samboat.

The numbers: how much can you actually earn?

A well-positioned 40-50ft sailboat or catamaran can generate between €25,000 and €60,000 in gross seasonal revenue. Operating costs —mooring, maintenance, insurance, fuel, skipper— typically run 35-45% of revenues. Net pre-financing result can be between 25% and 40% on the asset price if executed well.

At Meridian Boats in Altea, our nautical project, return on invested equity has exceeded 60% annually in good seasons. The trick is not in the boat: it is in the channel, reputation and operations.

Risks nobody mentions

The first is obsolescence. A boat ages quickly if not maintained, and the charter market penalizes aesthetic deterioration heavily. The second is seasonal concentration: if August is rainy, your financial year becomes seriously complicated. The third is the most underestimated: operator dependency. If you don't have your own channel or rely on a single platform, margin evaporates in 20-30% commissions.

Then there is physical risk. Boats sink, get damaged, have unexpected breakdowns. Insurance covers part, but operating losses during repairs are covered by nobody. When ours sank on August 31st 2022, we learned that Plan B is as important as Plan A.

Does it make sense to invest today?

Yes, with conditions. The charter market in Spain continues to grow, demand for premium nautical experiences has consolidated post-pandemic and access to financing for nautical assets has improved. But the margin for error is small. The difference between a project generating 40% return and one generating 5% is not in the boat you buy: it is in how you operate it the 183 days that matter.

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Mobility & Efficiency

Invertir en licencias VTC: el activo regulado que pocos entienden bien

Por Ginberia · Tiempo de lectura: 7 min

Las licencias VTC son uno de los activos más interesantes —y más malentendidos— del mercado español de movilidad. Son activos regulados, escasos por diseño, con demanda estructural creciente y con un mercado secundario que ha pasado de ser informal a tener cierta liquidez. Si se operan bien, pueden generar retornos significativos. Si se gestionan mal, son un dolor de cabeza con motor.

Nuestra experiencia con Ginro Mobility en Madrid —una operación que arrancamos en 2022 y vendimos en 2025 con un MOIC de 10,6× y una TIR del 168%— nos da perspectiva para hablar de esto con algo más que teoría.

Qué es exactamente una licencia VTC y por qué tiene valor

Una licencia VTC (Vehículo de Transporte con Conductor) es una autorización administrativa que habilita a prestar servicios de transporte privado de viajeros. En España, la regulación estableció en 2018 una ratio máxima de 1 licencia VTC por cada 30 de taxi, lo que generó una escasez artificial del activo.

Esa escasez es la clave. Las licencias no se pueden crear de la nada: hay que comprarlas en el mercado secundario. En Madrid, una licencia que en 2016 costaba 3.000-5.000€ llegó a valer 40.000-80.000€ en los picos del mercado. El valor viene de la restricción regulatoria, no del vehículo.

El modelo operativo: cómo genera caja una licencia VTC

Hay dos modelos principales. El primero es operar directamente: tú o un conductor bajo tu estructura usa la licencia para dar servicio en plataformas como Uber o Cabify. El segundo es alquilar la licencia a terceros operadores que pagan una renta mensual fija. Este segundo modelo es el más interesante desde el punto de vista inversor puro: recibes caja sin gestión operativa diaria.

Una licencia bien posicionada en Madrid puede generar entre 1.000€ y 2.000€/mes de renta en alquiler, sobre un activo cuyo coste de adquisición puede estar entre 20.000€ y 50.000€ dependiendo del momento. Eso implica yields anuales brutos del 4% al 12% sobre el capital invertido, sin contar la plusvalía del activo.

Los riesgos regulatorios: la espada de Damocles

El riesgo principal es regulatorio. Los gobiernos autonómicos y municipales tienen capacidad para modificar las condiciones de operación, y el sector ha vivido años de altísima incertidumbre. Una regulación desfavorable puede destruir el valor del activo con más rapidez de lo que ningún análisis financiero puede anticipar. Por eso la tesis no puede apoyarse exclusivamente en la apreciación del activo: la caja operativa debe justificar la inversión por sí sola.

El segundo riesgo es la concentración en plataformas. Si Uber o Cabify cambian sus condiciones de comisión —y lo han hecho— los márgenes operativos se comprimen rápido. Diversificar canales y mantener cartera de clientes propia es la única protección real.

¿Tiene sentido entrar hoy?

Depende del precio. En momentos de incertidumbre regulatoria, los precios bajan y crean ventanas de entrada interesantes para quienes tienen convicción en la demanda estructural de movilidad urbana. La clave es comprar a precios que justifiquen el rendimiento por caja, y considerar la plusvalía como un bonus, no como la tesis principal.

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Urban Living

Invertir en coliving en Madrid: la oportunidad estructural que muchos confunden con una moda

Por Ginberia · Tiempo de lectura: 9 min

El coliving no es una moda. Es una respuesta a un desajuste estructural entre lo que el mercado residencial madrileño ofrece y lo que una generación de trabajadores móviles, jóvenes profesionales y estudiantes de posgrado necesita. Ese desajuste no va a corregirse solo: la oferta institucional es todavía marginal, la regulación es incierta y los propietarios tradicionales no tienen ni el conocimiento operativo ni el apetito para gestionar activos de uso intensivo.

Ahí está la oportunidad. Y nosotros llevamos desde 2021 ejecutándola en Madrid, con 7 activos y más de 45 habitaciones operadas bajo la tesis de Ginberia.

Por qué Madrid y por qué ahora

Madrid concentra el 40% de la demanda nacional de pisos compartidos de calidad. La ciudad atrae talento nacional e internacional, tiene una comunidad universitaria y de posgrado muy grande, y una base creciente de trabajadores en remoto o con contratos temporales que no quieren —o no pueden— comprometerse con un arrendamiento de larga duración convencional.

La oferta de calidad es escasa. El parque residencial madrileño está fragmentado en manos de pequeños propietarios que no tienen ni la capacidad ni el interés de adaptarse a la gestión operativa que requiere el coliving bien hecho. Eso genera un diferencial entre precio de mercado y precio de operación óptima que un operador disciplinado puede capturar.

El modelo financiero: habitación vs. piso entero

La lógica del coliving es simple: un piso de 4 habitaciones alquilado como unidad en Madrid genera entre 1.800€ y 2.400€/mes. El mismo piso operado como coliving —con habitaciones individuales, zonas comunes equipadas y servicios incluidos— puede generar entre 2.800€ y 4.000€/mes, dependiendo de la ubicación y la calidad del producto.

Ese diferencial de 30-60% sobre el ingreso bruto es la tesis. El coste de conseguirlo es la inversión inicial en reforma y equipamiento —entre 8.000€ y 18.000€ por habitación según calidad— y el coste operativo de gestionar la plataforma: captación, mantenimiento, atención a inquilinos, rotación.

En nuestro cluster, el ROE ha llegado al 35% y el ROA al 11%, con ocupaciones medias por encima del 90% en los activos más maduros.

Zonas con mejor perfil riesgo-retorno en Madrid

Nuestros activos están en Nuevos Ministerios, Goya, Quevedo, Tetuán, Plaza Castilla y Pinar de Chamartín. La lógica de selección ha sido siempre la misma: buena conectividad en metro, demanda de perfil profesional o estudiante de calidad, y precio de compra o alquiler del piso que permita un diferencial de operación suficiente.

Los barrios de segunda línea —Tetuán, Quevedo, Pinar de Chamartín— ofrecen hoy mejores ratios de entrada que los barrios prime, con demanda más que suficiente para sostener precios de coliving de calidad.

Lo que falla en la mayoría de proyectos de coliving

La mayoría fracasa por una combinación de sobreestimación de la demanda en zonas equivocadas, infraestimación del coste operativo y ausencia de una propuesta de valor clara. Un piso con habitaciones amuebladas y wifi no es coliving: es un piso amueblado con wifi. El coliving que funciona tiene comunidad, diseño coherente, servicios relevantes y una operación que hace que el inquilino renueve en lugar de marcharse.

El producto importa. La operación importa más.

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Special Situations

Flipping inmobiliario en Madrid en 2025: más difícil, más selectivo, todavía rentable

Por Ginberia · Tiempo de lectura: 7 min

El flipping inmobiliario —comprar un activo por debajo de su valor potencial, reformarlo y venderlo con plusvalía— es uno de los negocios más antiguos del mundo y uno de los que más mitos acumula. No es pasivo, no es fácil y en Madrid en 2025 el margen de error es mucho menor que hace cinco años. Pero sigue siendo una oportunidad real para quienes tienen criterio de selección, ejecución de obra controlada y acceso a activos fuera de los circuitos más concurridos.

El mercado hoy: ¿dónde está el margen?

El mercado madrileño ha vivido una compresión significativa de los spreads de flipping en los barrios más líquidos. En Malasaña, Chueca o Lavapiés, la competencia es intensa, los precios de compra reflejan ya el potencial de reforma y el margen neto después de impuestos, costes de obra y financiación raramente supera el 10-15%.

El margen real está en dos sitios: activos con complejidad jurídica o urbanística que ahuyenta a compradores menos especializados, y barrios de segunda línea donde los precios de compra todavía no reflejan el potencial de revalorización post-reforma. Zona norte —Hortaleza, San Blas, zonas limítrofes con Alcobendas—, corredor del Henares y periferia sur inteligente.

Los números del flipping: la cascada de costes que muchos ignoran

Un proyecto de flipping típico en Madrid tiene esta estructura de costes sobre el precio de compra: reforma y equipamiento (15-25%), costes de adquisición —AJD, notaría, registro, agencia— (10-13%), financiación si la hay (2-5% del proyecto), costes de venta —agencia, plusvalía municipal, IRPF— (20-30% sobre la ganancia). Cuando sumas todo, el precio de venta necesita superar el de compra en un 35-50% solo para llegar a un margen neto del 15-20%.

Quien no hace este ejercicio honestamente antes de comprar, pierde dinero.

Las situaciones especiales que generan el mejor margen

Las oportunidades de mayor retorno en flipping no vienen de portales inmobiliarios: vienen de situaciones de urgencia o complejidad que el mercado general no sabe o no quiere gestionar. Herencias con múltiples herederos y desacuerdo entre ellos. Deudas hipotecarias con necesidad de liquidación rápida. Activos con cargas registrales o problemas urbanísticos menores pero que generan aversión compradora desproporcionada.

El inversor que sabe resolver esa complejidad —con paciencia, asesoramiento jurídico y capacidad de financiar sin urgencia— puede acceder a activos con un descuento del 20-35% sobre el valor de mercado normalizado. Ahí está el verdadero margen del flipping profesional.

Fiscalidad: el elefante en la habitación

El flipping en España tiene una fiscalidad exigente. Si se hace a título personal, la ganancia tributa como renta del trabajo si la actividad es habitual (hasta el 47%), y como ganancia patrimonial si es esporádica (19-26%). Si se hace a través de sociedad, el IS al 25% es más predecible pero añade complejidad y costes de estructura. Diseñar la estructura correcta antes de la primera operación no es optativo: es el trabajo más importante.

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Leisure & Marine

Tener un barco en copropiedad: cómo funciona, qué números hay que hacer y cuándo tiene sentido

Por Ginberia · Tiempo de lectura: 6 min

La copropiedad náutica —también llamada fractional ownership en su versión anglosajona— es una fórmula que lleva décadas funcionando en el mundo de la aviación privada y que está encontrando su camino en el mercado de embarcaciones de ocio premium. La idea es sencilla: varios inversores comparten la propiedad y el uso de un barco, distribuyendo tanto los costes como el disfrute. La ejecución, como siempre, es donde está el diablo.

El modelo: diferentes estructuras, diferentes objetivos

Hay básicamente tres modelos de copropiedad náutica. El primero es puramente de uso: varios propietarios comparten el barco para uso personal, sin objetivo de rentabilidad. El segundo mezcla uso propio con charter: el barco genera ingresos durante el tiempo que los copropietarios no lo usan. El tercero es puramente de inversión: los copropietarios no tienen interés en el uso personal y buscan exclusivamente rentabilidad vía charter.

Desde el punto de vista de la inversión, el tercer modelo es el más limpio pero el menos frecuente en el mercado retail. El segundo es el más popular y también el más complejo de gestionar: cuando el disfrute personal y la rentabilidad compiten por el mismo activo, los conflictos entre socios son inevitables si no se establecen reglas claras desde el principio.

Los números: ¿cuándo tiene sentido frente a tener el barco entero?

Un velero o catamarán de charter de 45-55 pies cuesta entre 150.000€ y 350.000€. Los costes fijos anuales —amarre, seguro, mantenimiento, desguace— rondan el 8-12% del valor del activo. Si lo compras solo y lo tienes 10 semanas al año, estás pagando costes anuales de 15.000-35.000€ por 70 días de uso. Si lo pones a generar caja el resto del tiempo, esos costes se cubren y el activo puede ser rentable.

La copropiedad tiene sentido cuando el objetivo es reducir la exposición de capital manteniendo el acceso al activo. Cuatro copropietarios en un barco de 200.000€ ponen 50.000€ cada uno, comparten costes de 5.000-8.000€/año cada uno, y tienen acceso a 2-3 semanas de uso personal. Si el barco hace charter el resto del tiempo, los costes pueden cubrirse y los dividendos aparecer.

Lo que hace que una copropiedad funcione o fracase

El contrato de copropiedad es el elemento más crítico. Debe regular: quién decide las semanas de uso de cada copropietario, cómo se gestiona el mantenimiento y quién aprueba los gastos extraordinarios, cuándo y cómo puede un copropietario salir, y qué pasa si alguien no paga su parte de los costes fijos.

Sin estas reglas escritas, la copropiedad náutica se convierte en una fuente inagotable de conflictos. Con ellas bien diseñadas, puede ser una de las formas más inteligentes de acceder a un activo que de otro modo quedaría fuera de alcance.

En Meridian Boats, hemos trabajado con diferentes estructuras de participación en activos náuticos. Si te interesa explorar fórmulas de co-inversión en embarcaciones de charter en el Mediterráneo español, contáctanos directamente.

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